El verde prado engendró, alimentó, protegió y educó a sus hijos, y sus hijos emigraron, se marcharon, pero no te olvidaron. Y ¿quién fué el culpable para este hecho?, ¿quién despreocupó del niño que dormía hambriento?, ¿porqué tuvo que huir el Pepinalense de su propio lecho? -es el regente incompetente, quien sigue aniquilando a la gente!.

Pepinales dio luz, dio pan, dio amor, dio alegría, tristeza y desempleo pero por ello y por su porvenir se alejaron tus hijos predilectos, y como siempre hombro, con hombro trazaron su destino.

-Vivirás eterno adornado con tus verdes collados, con tus limpios manantiales y tus plantas originales.

El azul del cielo te cobija día entero, y en el día entero el sol te acompaña, sin dejar de alumbrar cada sendero, que limpio y libre de peligro, está para todo forastero. A tus pies se ha inclinado el Sunticay y el Chanchán ha cruzado el pedernal en el que se acuestan tus riquezas naturales. No olvidemos los zurales!, que aún guardan tus rasgos originales y constituyen los murales occidentales de tí mi tierra Pepinales.

Desde la cabeza a tus pies, te han decorado con dulzura, dulzura que las gentes de tus campos en tus campos desarrollan. La grandiosa y fructífera naturaleza andina te ha obsequiado un rinconsito para la eternidad humana, además te ha engalanado con las mas hermosas montañas andinas centrales, las cuales abrazándose incondicionalmente entre ellas con sus ramales, han logrado formar la preciosa cuna, adónde vino y con orgullo a sentarse un representante del infinito cielo: SAN ALFONSO MARIA DE LIGORIO.

CUNA DEL CIELO fuistes entonces ya desde hace mucho tiempo, desde cuando nuestro PEPINALES existía. Fueron grandes los seres que te forjaron, son fuertes los hombres que no te abandonaron y estamos orgullosos quienes de lejos te recordamos y te saludamos mi noble tierra PEPINALES "CUNA DEL CIELO".

por:

Raul Salgado E.

 

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